
Aunque usar hoy el GPS sea algo tan común para cualquier viajero o conductor de casi cualquier parte del mundo, lo cierto es que el Sistema de Posicionamiento Global (de donde viene su nombre por sus siglas en inglés: Global Positioning System, no nació siendo una tecnología popular.
Fue un desarrollo militar del ejército de los Estados Unidos de Norteamérica que lanzó su primer satélite de localización y posicionamiento en 1978.
El GPS funciona utilizando una red de satélites para determinar cualquier posición sobre la tierra usando técnicas de triangulación en 3 dimensiones, al recibir las señales de 3 o más de esos satélites a la vista, que orbitan nuestro planeta en flotillas ubicadas estratégicamente. |
Sin embargo al principio, incluso dentro de las fuerzas armadas de USA tuvo poco uso ya que persistía en ese momento la siguiente idea…
“Si ya sé en dónde estoy, ¿Porque necesito que un satélite me lo diga?”
Sin embargo esta situación cambio dramáticamente en 1990 con la primera Guerra del Golfo, denominada “Operación Tormenta del Desierto”, donde debido precisamente a una gran tormenta de arena, la visibilidad se redujo casi por completo durante bastante tiempo. Pero el uso del GPS les permitió a los soldados continuar avanzando y ubicarse efectivamente entre ellos en un territorio desconocido.
Después de ese momento, las ventajas militares que proporcionaba el GPS se hicieron más obvias, lo que llevo a que se mejorara su sistema de satélites, y aunque el ejército quiso monopolizar el uso de este sistema, las fuerzas económicas fueron más determinantes, ya que varias empresas comerciales desarrollaron aplicaciones y equipos que utilizaron las señales del GPS para sus propios propósitos.
Los militares intentaron que los satélites enviaran dos tipos de señales –una precisa para su propio uso y otra degradada y más difusa para los civiles– pero las compañías civiles encontraron formas inteligentes de lograr que las señales fueran más claras y exactas y el beneficio económico se volvió cada vez más evidente.
En consecuencia en el año 2000, el presidente Bill Clinton acepto lo inevitable e hizo que la señal estuviera disponible para todos.
¿Qué pasaría si el GPS dejara de funcionar?
Para comenzar, muchos de nosotros tendríamos que volver a pensar, y prestarle atención a lo que nos rodea para poder ir del punto A al punto B. Y quizás sería menos probable que varios conductores despistados terminaran adentro de ríos o lagos, o en peligro de caer en barrancas por confiar ciegamente en los dispositivos de navegación. |
Las carreteras estarían llenas de conductores frenando para mirar las señales o volviendo a consultar los viejos mapas (¿algunos los recuerdan?)
En los aeropuertos y estaciones de trenes no habría paneles de información indicando sobre las llegadas de dichos transportes, y dicho sea de paso, muchos aviones y barcos tendrían que volver a confiar en otros métodos de navegación para poder cubrir sus rutas, especialmente cuando cruzan los océanos donde no hay referencias a la vista.
| Al pedir un taxi, te encontrarías con un operador extremadamente saturado intentando localizar a su flotilla, llamando a los conductores para preguntarles donde están y tratar de enviar el vehículo más cercano a tu ubicación. Y lo mismo ocurriría con los vehículos de emergencia como ambulancias, camiones de bomberos y patrullas de policía. |
Algunas personas que recuerdan el mundo ANTES DEL GPS podrían decir que eso no era tan terrible, pero al día de hoy hay que estar conscientes que el mundo está organizado y estructurado de tal forma que sin el GPS, muchas de las actividades que ahora se realizan como rutina serían imposibles sin este sistema.
Habría caos en los puertos, porque las grúas de contenedores necesitan esa herramienta para cargar y descargar los barcos.
Habría supermercados y fabricas inactivas, ya que los productos, partes y componentes estarían retrasadas (y posiblemente deteriorándose) para ser entregados, pues todos los sistemas “Justo a Tiempo” se detendrían por completo.
La agricultura, la construcción, la pesca, la agrimensura y el desarrollo urbano son otras industrias y servicios que se verían inmediatamente afectados.
| También tendríamos que comenzar a preocuparnos por otros sistemas, pues el GPS no solo es un sistema de posicionamiento, es también un servicio de sincronización, ya que los satélites utilizan relojes con un grado extremo de precisión, están conectados entre ellos y son indispensables en varias aplicaciones computacionales y de telecomunicaciones como las redes telefónicas y de datos |
Los pagos bancarios, los mercados bursátiles, las redes eléctricas, la televisión digital, la computación en la nube, y muchas cosas más… Todo eso depende de las diferentes ubicaciones y las acciones que dependen unas de otras en un momento específico.
Aunque todos esos sistemas cuentan con dispositivos de respaldo; por cuanto tiempo podrían funcionar sin el soporte de la tecnología del GPS? Al parecer nadie lo sabe.
Y tratar de ponerle un valor monetario a estas situaciones se ha vuelto casi imposible.
Es como preguntarnos ¿Cuánto vale el oxígeno para poder respirar?
El sistema GPS de los Estados Unidos de Norteamérica no es el único sistema de navegación por satélite, existe también el Ruso llamado Glonass, aunque con menor precisión hasta el momento, China y la Unión Europea tienen también sus propios proyectos llamados Beidou y Galileo respectivamente, y Japón y la India están trabajando en sus propios proyectos para no depender exclusivamente del GPS norteamericano.
Los sistemas alternativos pueden ayudarnos a superar problemas específicos y de dependencia del GPS norteamericano exclusivamente, sin embargo se convierten en objetivos militares tentadores para posibles conflictos futuros, y no es difícil imaginar una guerra espacial que nos pudiera dejar a TODOS fuera de línea. Con todo lo que ello implicaría.
Otro riesgo importante son las tormentas solares de gran magnitud que pudieran llegar a afectar el funcionamiento de satélites de geo posicionamiento, y aunque existen sistemas alternos terrestres a la navegación por satélite como eLoran, no tienen cobertura en todo el mundo, y algunos países están poniendo más esfuerzos que otros en sus sistemas alternativos.
Pero volviendo a las funciones que usamos la gran mayoría de los simples mortales…

Saber que estás perdido es una cosa; pero estar convencido de que sabes dónde estás y estar completamente equivocado es un problema totalmente distinto.
Espero que esta información les haya sido de utilidad, o cuando menos informativa o entretenida, y nos vemos pronto en cualquier banda y en cualquier modo.
73 de Miguel Darío XE2UD
